Aunque no figure en el santoral de la tecnología, para cualquiera que pase el día entre pantallas y código, Santa Tecla es nuestra patrona oficiosa favorita. Es la excusa perfecta para reírnos del juego de palabras y rendir homenaje a la herramienta con la que trabajamos a diario.
El origen de esta tradición se remonta a los años noventa en Cataluña. Al ser una disciplina recién nacida, la carrera de informática no disponía de un santo protector, a diferencia de otras titulaciones con siglos de historia que lo habían heredado de su "ciencia madre". Ante ese vacío, el ingenio popular hizo el resto: por pura coincidencia con su nombre, se consideró la candidata ideal, y la costumbre acabó extendiéndose por toda España.
A quienes lo celebran en Tarragona, ¡muy feliz fiesta mayor! Y al resto del equipo y clientes... nos toca seguir aporreando teclas, pero con un toque extra de humor.

