A lo largo de este año se han presentado nuevas formas de autenticación basadas en dispositivos móviles, sistemas de verificación en dos pasos y métodos sin contraseña, que buscan reducir los riesgos de robo de datos y suplantación de identidad. La idea es sencilla: eliminar la dependencia de claves que los usuarios suelen repetir, olvidar o gestionar de forma insegura, y sustituirlas por sistemas más fiables y automatizados.
Una de las propuestas más destacadas ha llegado de la mano de Apple, que ha presentado sus nuevas llaves de acceso sin contraseña, conocidas como passkeys, que permiten iniciar sesión en páginas web y aplicaciones mediante identificación biométrica o dispositivos de confianza. Este sistema cifra la conexión y evita que la contraseña tenga que almacenarse o introducirse manualmente, reduciendo así las posibilidades de ataques informáticos.
Este avance forma parte de un proyecto más amplio en el que también participan Google y Microsoft, dentro del estándar FIDO Alliance, cuyo objetivo es crear un sistema de autenticación universal sin contraseñas que sea seguro, rápido y fácil de usar en cualquier dispositivo o plataforma.
Los expertos en ciberseguridad coinciden en que este cambio no será inmediato, ya que millones de servicios todavía dependen de las contraseñas tradicionales. Sin embargo, 2022 ha dejado claro que el camino está marcado: el futuro de la seguridad online pasa por sistemas de autenticación más inteligentes, en los que las contraseñas irán perdiendo protagonismo poco a poco hasta convertirse en algo del pasado.

